Recientemente se ha declarado desde la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que las energías verdes no tienen suficiente fuerza ni alcance para competir contra el petróleo, aunque hayan tenido un gran impacto y reducido el consumo del mismo en los últimos años.
En este discurso, se hizo mucho énfasis en que el petróleo lo encontramos en la vida diaria de todos, y que a su parecer, es completamente erróneo pensar en la sustitución de las energías renovables por el los combustibles fósiles, debido a que estos son totalmente necesario y representa más del 30% de la mezcla energética global. Si a este porcentaje, le añadimos el gas, alcanzamos la cifra de casi el 60% y está probablemente seguirá creciendo durante los próximos años.
Aunque no se puede conocer cómo será el futuro, sí que la estadística indica una tendencia y una probabilidad y se espera un crecimiento en volumen de la demanda hasta 2045. Con estos datos, también se requiere una importante inversión en la industria para la producción, mantenimiento y distribución de la misma, siempre asegurando la seguridad energética y buscando reducir las emisiones para reducir el cambio climático.
Además, indican que desde la OPEP y otras petroleras, se busca combatir el cambio climático de forma tenaz y firme, por ello firmaron la carta de descarbonización acordada en la COP28, mostrando sus intenciones y contribuciones en la transición energética.
Como conclusión, defendieron la importancia y el papel claro del petróleo en el desarrollo económico, social y del progreso, para no buscar un reemplazo con capacidad limitada ante una necesidad tan grande, sino mejorar y ser lo más sostenible posible.







