Recientemente se ha realizado la conferencia de la ONS y en su informe mundial de 2024, han indicado que existe un cierto peligro sobre la seguridad del suministro energético a nivel mundial.
Por un lado, el gas se mantiene bastante estable, hay menos oferta que demanda, ya que nos encontramos que Asia es el único continente que genera, mientras que el gran consumo proviene de América y Oriente Medio. Si la demanda sigue en la misma línea, sin un crecimiento en producción, se espera un déficit en abastecimiento para 2030.
A mayor demanda por parte de los países desarrollados, más quema de carbón (que se ha batido un récord en 2023) y mayores emisiones. Todo esto, impacta directamente en no alcanzar los objetivos marcados en términos de sostenibilidad para 2030. Además del aumento de demanda en Norteamérica y Asia, también se ha visto un crecimiento muy rápido en África.
Medidas correctoras
El principal reto en el cual nos encontramos para solventar esta problemática mundial es aumentar de forma contundente la inversión en el suministro de gas natural e invertir también en tecnologías de biometano y almacenamiento de carbono.
Por la parte del gas natural, es la mejor manera de reducir las emisiones de carbón y petróleo. En cambio el biometano es un símil del gas natural, pero la producción es irrisoria.
Es importante destacar que en China y la India hay nuevos centros de producción con capacidad de capturar CO2, que sería de gran ayuda para la transición energética y cada vez tiene más fuerza, pero aún hace falta potenciarlo.
Como conclusión, la inversión en tecnología sería clave para la descarbonización del suministro energético, es de vital importancia ampliar los proyectos para poder utilizar nuevos métodos cuanto antes y poder superar la falta de abastecimiento mundial.







